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Probadores, ropa y cerdas

Pues sí, llevo bastante tiempo sin poder escribir nada y ahora que vuelvo no encuentro un eufemismo apropiado para darle un nombre más sutil a esta entrada. Y es algo que me molesta enormemente, ya que los pobres animalitos no tienen culpa alguna. Asimismo, optar por el término guarras tampoco me parecía adecuado, puesto que de todas las acepciones disponibles siempre nos quedamos con la misma que nada tiene que ver con el sentido de mi entrada.

Bueno, aunque nadie lo lea, me veo en la obligación de escribir que mi ausencia se debió a un cúmulo de problemas que hicieron imposible poder dedicarle tiempo al blog. Ahora estoy aquí de nuevo, aunque tampoco sé si podré escribir con asiduidad, ya que tengo el tiempo justito... ( ≖.≖)

En fin, prosigo con el cabreo que me ha llevado a la determinación de redactar esta entrada.

Pocas veces me he probado ropa en las tiendas: alguna prenda con la que no estuviera realmente convencida, que mi novio no me terminase de ver, por saber qué talla tenía realmente, etc... Casi nunca voy maquillada para comprar ropa y eso que como no me suelo probar nada podría salir de las tiendas con el maquillaje impoluto... Me suelo maquillar cuando voy a tiendas donde no se pueda dar ningún caso en el que me tenga que poner o quitar ropa porque entre el agobio y el hecho, me salen brillos y me da miedo que tras pasarme lo mío maquillándome pueda quedar algo mal, ya que soy sumamente perfeccionista. Sí, aquí mis preferencias no tienen por qué extenderse ni aplicarse al resto de chicas que vayan de compras; lo sé. Asimismo, supongo que se deducirá fácilmente lo que quiero expresar.

Menos veces aún he comprado ropa con algún que otro manchurrón de maquillaje. Es más, cada vez que veo alguna prenda en estas sucias condiciones he bromeado con mi novio diciéndole "no sé cómo pueden vender este vestido a ese precio; con esas manchas deberían rebajarlo" o "no sé por qué osan vender algo en esas condiciones". Solamente en dos ocasiones he comprado dos prendas con manchas: una conociendo el hecho y otra desconociéndolo. La primera se trató de un vestido de Zara con un pequeño roce en la parte externa y de "piel" de la zona del pecho. Sin embargo, es éste último suceso el que me incita a escribir.


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