Sala Kitty Purry 7.4.8: desde que comenzó todo.

PRIMERA PARTE ⊂(・ヮ・⊂)

En una de mis primeras entradas escribí que tenía un cine en casa e incluso aparece el equipo que tenía por aquel entonces y las actualizaciones posteriores; en las entradas referentes a Halloween aparecía decorado para esta fiesta pero nunca he explicado cómo o porqué acabamos teniendo uno. Asimismo, han sucedido una serie de cambios importantes en el equipo y la habitación en sí (los muebles y un poco la distribución).

Otro motivo es porque estoy bastante cansada de que la gente de mi entorno, en especial de aquellos que se hacían llamar "amigos", exclame que tengo que tener muchísimo dinero o que si tuviesen mi dinero también tendrían un cine aunque les expliques que Roma no se construyó en un día... 

Empezamos en el 2008 en mi salita de menos de 12m con una pantalla Neoko de 106” que ocupaba toda la pared, un AV Onkyo TX-SR605, un conjunto 5.1 Harman Kardon 11BQ y un proyector Sony VW60. El proyector lo pedimos a una tienda japonesa donde nos salió bastante más barato (sobre un 40% más barato) sin coste de aduanas ni nada. La de horas que echamos jugando al Motorstorm o  al Resistance y viendo las primeras películas en bluray: Ultravioleta y Casino Royale. Incluso, entre mi novio y yo, construimos un mueble para poder poner el proyector encima.

Para aquellos que no sepan sobre equipos, lo único caro que había en ese momento en mi salita era la PS3 que compré de salida (600€) con dinero que había estado ahorrado y vendiendo una PSP con un montón de juegos; el proyector que se consiguió gracias al precio japonés y ahorrando mucho. Sí, la PS3 ya la teníamos cuando decidimos hacer la compra del proyector.

Más tarde, buscando un sonido un poco más “potente” pensamos que sería genial tener unos altavoces estantería/monitores y compramos los JBL Studio L830 que usábamos con el resto del conjunto Harman Kardon.
A finales de ese mismo año, nos vinimos arriba y decidimos mudarnos al, por entonces, comedor de casi 20m. Compramos un central, claro, qué es de un cine sin un canal central… el JBL Studio LC1 y aquello prometía: más espacio para meter más cacharrería y la pantalla no ocupaba la totalidad de una pared. Sonaba muy bien pero aún faltaban altavoces, así que decidimos meter de traseros dos satélites del conjunto Harman Kardon. Sí, aquello era raro: tres pedazo de altavoces delante y dos satélites detrás con sus respectivos pies; tampoco teníamos subwoofer pero no importaba. Digamos que poco a poco iba cogiendo forma y quizás en un futuro inmediato podríamos optar a tener un cine al uso.

Efectivamente, ahí donde veis mis altavoces rodeando una mesa de comedor, con ese colosal mueble vitrina (llegaba casi hasta el techo) y sus correspondientes sillicas y la pantalla recortejana… nosotros veíamos potencial. Como se puede apreciar en la imagen nos mudamos en navidad. Tengo que tener fotos de cuando tenía los Harman de traseros, aunque no sé dónde andan ahora mismo (las fotos, los Harman aún en la salita, gracias). Esa mudanza supuso un hito a recordar ☆(・ω・*)ゞ.

Estábamos contentos, vivíamos en una nube y todo eso; no obstante, en 2013 y habiendo ahorrado nos propusimos subir el nivel. Me encanta escuchar música, podría estar horas y horas enteras… barajábamos distintas opciones: comprar un subwoofer, otra pareja de monitores pero entonces llegó la idea... se nos iluminó la bombillita y oh, ¿qué tal pillar unas columnas? De driver generoso, así se podría suplir la carencia del sub. Asimismo, podríamos pasar los L830 atrás y ya todos los altavoces de la sala pasarían a serlo “de verdad”. Por desgracia estaban descatalogadas las JBL Studio L890 y tampoco las encontré de segunda mano; me recomendaron las JBL ES90 y ¿qué hicimos? Pues obviamente buscar las JBL ES100 que resultaron estar también descatalogadas. ¡¡Qué infortunio el nuestro!!

Terminamos buscando las ES90 y mira tú por dónde que estaban bastante baratas en una tienda online porque sólo quedaba una pareja en color cerezo. ¿Y qué más da? No pintan con los Studio pero qué bien combinaban con la descomunal vitrina y la mesa de comedor. Además, si de frente se verán grises; no me digas más. Hecho.

Como la cosa se iba poniendo seria, decidimos tirar más atrás los satélites y nos montamos ¡¡¡¡un 7!!!! Sin embargo, después de haber subido tanto el nivel esos satélites cantaban mucho; si es que no suenan del todo bien… va, a ver qué encontramos. Lástima, no encontramos ninguna pareja de JBL que nos convenciera, de hecho solo encontramos unos a los que denominamos “molinillo” (Studio 130) que nos horrorizaron. Y de esta manera terminó una pareja de Polkaudio TSi200 de surround back; éstos sí, en color negro.

Mi comedor era el lugar donde terminaban los restos de las demás habitaciones: el mueble de una TV pequeñica para el Onkyo, dos sillas de la cocina como soportes para los L830, un antiguo mueble Technics para las consolas; y la gran estrella: el mueble del proyector. En un arranque de frikismo sin parangón, pintamos aquel mueble en un precioso burdeos Bravia tras varios días de búsqueda con un catálogo Sony en mano mirando cartas de color en varias tiendas de pintura… incluso hicimos el logo de Bravia y Sony en ambos costados. La de veces que me he dejado la cabeza en el pico superior del mueble cuando éste estaba en la salita… <(' .' )>

Os preguntaréis, ¿Qué es de un cine sin el canal .1? Pues bien, recurrimos al sub del conjunto Harman Kardon que de tantos apuros nos ha sacado. Maaaaaaadre de Dios, qué bien sonaba aquello… cómo podía haber estado tanto tiempo sin un subwoofer ahí… espera, espera, que si lo arrinconamos entre la vitrina y el radiador suena más. Luego resultó ser un efecto placebo dado por una bola de graves. Sin meternos en tecnicismos ni en cuánto tiempo estuvimos disfrutando esa bola de graves, decidimos darle un aire más “pro” al comedor. Esas cortinas debían desaparecer, ¿qué tal unos soportes y quitamos esas sillas? Ah, ¿y si pillamos un soporte “de verdad” de “los buenos” para el proyector? ¿No ganaríamos más pintándolo más oscuro? ¿Y si ponemos unos estores en la puerta y nos dejamos de cartulinas en el tragaluz del pasillo? ¿Y una estantería para el equipo? (ง •̀ω•́)ง✧

Nos quedó un resultado muy “pro”... (ironía) (๑•́ ₃ •̀๑)

En 2013 sucedieron los cambios más grandes e importantes de aquel comedor. Burro grande, pantalla grande: pasamos de una Neoko 106” a una Visivo Luso 113”. Queríamos algo más grande aún, pero la siguiente nos obligaba a encerrar más las columnas. Asimismo, decidimos dejarnos de hacerle perrerías al pobre subwoofer del conjunto HK (no quiero entrar en detalles sobre su bass réflex y una toalla) y pasar a un señor subwoofer: llegó el Klipsch SW-115. El efecto terremoto nos dejó impactados o lo mismo nos sacudió demasiado fuerte las neuronas, el caso es que meses más tarde llegó el segundo sub. Su tamaño descomunal (recordad mi anterior sub) hacía imposible la estancia de la mesa del comedor… la excusa perfecta.

Qué pintaza tenía todo, porque por fin estábamos montando nuestra sala dedicada… si por dedicada entendemos que la sala sólo era para disfrutar del equipo (๑˃́ꇴ˂̀๑). Otro paso importante un par de años después fue la compra del Onkyo TX-NR818 en un precioso color plata… otra vez, una ofertaza en la que el color no encajaba y bueno, qué más da si luego está todo a oscuras… Esta compra en especial nos supuso un antes y un después: XT32 y Dynamic EQ… Oh, Dios mío, cómo habíamos podido vivir sin aquello. Montar puzles a las tantas de la mañana con música bajita ya no era lo mismo, todo tenía cuerpo incluso a ese bajo volumen.

Sin embargo, no nos conformamos con esos cambios, puesto que aspirábamos a más y más. Los últimos vestigios del comedor debían desaparecer para acabar teniendo una sala dedicada de verdad. El mueble vitrina que se esconde aún tras la pantalla con su vajilla y cristalería completa para doce comensales… aún recuerdo lo que nos llevó meter hojas dobles de periódico entre cada pieza de la vajilla por el concierto que montaban con los subwoofers .

¿Cuál sería nuestro siguiente avance? ¿Qué tropelías se nos ocurrieron porque “tenemos que mejorar nuestra sala, debemos subir el listón”?

Aquí concluye esta primera parte. La segunda en breve...

( ̄▽ ̄)ノ

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